Educación en obra: cuando la productividad empieza por saber leer el plano

Por qué más de 1.000 trabajadores formados en primaria ya es una señal estratégica para el sector construcción

La industria de la construcción en Colombia lleva años hablando de productividad, formalización, seguridad y calidad. Pero hay una variable incómoda que pocas veces se pone sobre la mesa en juntas directivas o comités de obra: el nivel educativo básico de parte del talento que ejecuta los proyectos.

En 2025, un dato empezó a cambiar esa conversación. Más de 1.000 trabajadores de obra han accedido a educación primaria sin salir del frente de construcción, gracias al programa Obras Escuela, implementado por Constructora Capital. No es un gesto filantrópico. Es una decisión operativa con impacto real en ejecución, cultura y sostenibilidad del negocio.


El dato duro (y por qué debería importarte como empresario de la cosntrucción)

Durante 2025:

  • 13 centros de formación activos dentro de proyectos de construcción
  • 60 trabajadores graduados en primaria
  • 1.058 personas formadas desde el inicio del programa
  • Operación en Bogotá y Medellín
  • Formación sin suspender la jornada laboral

Esto no ocurrió en un aula externa ni en un curso nocturno que nadie puede sostener después de 10 horas de obra. Ocurrió dentro del proyecto, con aulas adaptadas, metodología flexible y contenidos clave: lectura, escritura, matemáticas, historia y geografía.

Traducido a lenguaje gerencial: menos fricción operativa, más capacidad de comprensión, mejor ejecución.


Dónde se está haciendo

En Bogotá, el programa operó en proyectos como Ciudadela Alameda, Ciudadela Alegra, Ciudadela Belari, Ciudadela Urbania y Centriko.
En Medellín, estuvo presente en Nature Aqua, Ciudad de los Parques, Índigo, Puerto Sereno, Luna del Cerro, Turquesa, Bulevar Verde y Entrebosques.

Medellín no es un experimento reciente: allí el modelo funciona desde 2009 en alianza con Camacol Antioquia, acumulando 1.022 trabajadores graduados.
Bogotá inició en 2024 con el apoyo de Camacol Antioquia y Camacol Bogotá y Cundinamarca, y ya suma 36 graduados.

Cuando un modelo educativo sobrevive más de una década en obra, ya no es un piloto. Es un sistema.


Educación básica en obra: el impacto que no sale en el cronograma

Para muchos empresarios, educación básica suena a tema social. Error. En obra, es un tema de productividad, riesgo y control.

1. Menos errores operativos

Un trabajador que lee mejor:

  • Interpreta planos con menos dependencia
  • Entiende instrucciones escritas
  • Reduce reprocesos
  • Sigue protocolos con mayor precisión

Eso se traduce en menos desperdicio, menos tiempo perdido y menos conflictos en obra.

2. Seguridad que sí se cumple

Señalización, manuales, procedimientos y protocolos existen… pero sirven poco si no se comprenden bien.

Alfabetización básica mejora:

  • Comprensión de normas de seguridad
  • Reporte adecuado de incidentes
  • Uso correcto de formatos y registros

La seguridad deja de ser “lo que dice el supervisor” y pasa a ser una responsabilidad compartida.

3. Clima laboral y retención

El testimonio de Octavio Palacios, graduado en Bogotá, lo resume sin adornos:

“Me siento muy orgulloso por esta meta alcanzada”.

Orgullo no es una palabra menor en obra. Es pertenencia.
Y pertenencia reduce:

  • Rotación
  • Ausentismo
  • Conflictos internos

En un mercado con escasez de mano de obra calificada, retener es tan estratégico como contratar.

El mensaje detrás del programa

Pablo Echeverri, presidente de Constructora Capital, lo dijo sin rodeos:

“Para muchos trabajadores este programa representa la primera oportunidad real de estudiar”.

Ese “primera oportunidad” revela una realidad estructural del sector. Y también marca una diferencia: quien acerque la educación al trabajo, no al revés, va a liderar el cambio cultural de la construcción.

¿Esto es replicable o solo para grandes constructoras?

Buena pregunta. Y la respuesta corta es: sí, es replicable, pero no copiando el formato completo.

Claves para empresas medianas y grandes:

  • Integrar formación básica o funcional en obra
  • Ajustar horarios a la realidad operativa
  • Aliarse con gremios, cajas o entidades educativas
  • Medir impacto más allá del “acto social”

No se trata de montar un colegio. Se trata de cerrar brechas que hoy te cuestan dinero sin que lo notes.

Educación y ESG: cuando el discurso baja a la obra

Mucho se habla de ESG, sostenibilidad y valor social. Pocos programas logran bajarlo a tierra —literalmente— como este.

Obras Escuela cumple tres cosas que el mercado ya está empezando a exigir:

  • Impacto medible (personas formadas, certificadas)
  • Integración con la operación (no paraliza la obra)
  • Escalabilidad (más de 15 años en funcionamiento)

No es storytelling. Es gestión.

Lo que viene (y por qué esto apenas empieza)

El programa sigue activo, incorporando nuevos participantes y consolidando su operación en ambos territorios. Eso envía un mensaje claro al sector: la educación en obra ya no es una idea disruptiva; es una ventaja competitiva silenciosa.

Las constructoras que entiendan esto temprano:

  • Ejecutarán mejor
  • Retendrán más talento
  • Tendrán menos riesgos
  • Construirán cultura, no solo metros cuadrados

La construcción no se transforma solo con tecnología, materiales o software

La Construcción se transforma cuando la gente que ejecuta la obra entiende mejor lo que hace, por qué lo hace y cómo hacerlo bien.

Más de 1.000 trabajadores formados en primaria dentro de proyectos activos no es una anécdota bonita.
Es una señal clara de hacia dónde debería moverse la industria.

Y como pasa casi siempre en este sector, el que llega primero, gana ventaja.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Scroll al inicio