La sostenibilidad dejó de ser un valor agregado para convertirse en una variable crítica de competitividad dentro de la industria de la construcción y el negocio inmobiliario. En un entorno marcado por nuevas exigencias regulatorias, presión por eficiencia operativa, transformación urbana y demandas de inversionistas cada vez más orientadas a criterios ESG, el sector constructor colombiano enfrenta el reto de redefinir la forma en que diseña, construye y opera ciudades.