Construcción en seco en Colombia: el salto de una solución técnica a una decisión estratégica para la vivienda

La construcción en seco dejó de ser una promesa para convertirse en una conversación central en la vivienda colombiana. En ConstruClub Radio, Paola Velasco, directora ejecutiva de la Asociación de Construcción en Seco, y Marcela Valencia, de Arquitectura y Concreto, explicaron por qué este sistema está ganando espacio en proyectos reales, qué mitos siguen vivos y cuáles son los retos para escalarlo con calidad, productividad y confianza del comprador.

La construcción en seco ya no puede tratarse como “el sistema nuevo” de la obra colombiana. Esa frase le quedó vieja. En realidad, como quedó claro en el primer capítulo de la segunda temporada de webinars de Construcción en Seco, realizado por ConstruClub y la Asociación de Construcción en Seco, estamos frente a una tecnología que lleva décadas madurando en el país, pero que ahora entra en una etapa mucho más decisiva: su consolidación en vivienda.

La conversación reunió tres miradas necesarias: la visión gremial de Paola Velasco, directora ejecutiva de la Asociación de Construcción en Seco; la experiencia práctica de Marcela Valencia, representante de Arquitectura y Concreto; y la mirada editorial de ConstruClub sobre los desafíos técnicos, culturales y empresariales que enfrenta el sector. La entrevista abordó temas clave como muros livianos, cielos rasos, revoque seco, steel framing, postventa, mano de obra, aislamiento termoacústico, costos, percepción del comprador y sostenibilidad.

La relevancia del tema no es menor. La Asociación de Construcción en Seco se define como una entidad sin ánimo de lucro creada bajo el liderazgo de empresas fabricantes de placas de yeso, placas de fibrocemento y estructura metálica; sus inicios se remontan a 2012 dentro de Camacol Presidencia y desde 2019 funciona como asociación. Su propósito es impulsar soluciones constructivas innovadoras, eficientes, dinámicas y amigables con el medio ambiente, promoviendo capacitación y buenas prácticas para la implementación del sistema.

En otras palabras: la construcción en seco no es una moda de catálogo. Es una respuesta industrial, técnica y ambiental a problemas muy concretos de la construcción tradicional: tiempos de obra, desperdicios, consumo de agua, peso de los sistemas, disponibilidad de mano de obra, control de calidad, postventa y confort del usuario final.

Paola Velasco: la mirada gremial que conecta técnica, pedagogía y futuro constructivo

Paola Velasco fue presentada en la entrevista como directora ejecutiva de la Asociación de Construcción en Seco, administradora de empresas, especialista en gerencia de mercados y una voz que lleva más de una década trabajando en el desarrollo y la pedagogía de este sistema constructivo en Colombia. Camacol también la registra públicamente como directora ejecutiva de la Asociación de Construcción en Seco.

Su papel en la conversación fue clave porque ubicó el tema en el lugar correcto: no se trata solo de hablar de placas, perfiles, tornillos o acabados. Se trata de explicar cómo un sistema constructivo cambia la forma de diseñar, presupuestar, ejecutar, vender y habitar los proyectos.

Desde la mirada gremial, el reto más grande no está únicamente en demostrar que la construcción en seco funciona. Eso ya tiene soporte técnico, experiencia internacional y aplicación local. El verdadero reto está en lograr que todos los actores de la cadena entiendan el sistema: gerencias, diseñadores, interventores, contratistas, instaladores, equipos comerciales, compradores y usuarios finales.

Ahí aparece una palabra decisiva para el futuro del sector: pedagogía.

La construcción en seco necesita buena instalación, sí. Pero también necesita buena explicación. Una sala de ventas que no sabe contar el sistema puede convertir una ventaja técnica en una duda comercial. Un comprador que golpea el muro y dice “suena hueco” no necesariamente está rechazando el sistema; muchas veces está expresando desconocimiento. La tarea del sector es traducir ese sonido en una conversación sobre desempeño, confort, aislamiento, sostenibilidad, facilidad de intervención y eficiencia.

La entrevista deja claro que el gremio tiene una responsabilidad enorme: acompañar la evolución técnica con formación, difusión y normalización. No basta con tener materiales disponibles. Hay que formar instaladores, diseñar con anticipación, documentar buenas prácticas y explicar al usuario final por qué un muro liviano bien especificado no es una solución inferior, sino una tecnología distinta.

Marcela Valencia: la experiencia de una constructora que pasó del cielo raso al steel framing

La intervención de Marcela Valencia fue especialmente valiosa porque aterrizó el tema en obra real. No habló desde la teoría, sino desde la experiencia acumulada de Arquitectura y Concreto en proyectos de vivienda, institucionales y comerciales.

Arquitectura y Concreto es una compañía con presencia en varias ciudades de Colombia, incluyendo Medellín, Bogotá, Chía y Barranquilla, según la información publicada en su sitio web corporativo. Allí también presenta proyectos inmobiliarios en regiones como Cundinamarca, Antioquia, Caribe, Risaralda, Meta, Norte de Santander y República Dominicana. Además, una publicación de El Colombiano la describe como una empresa con 34 años de trayectoria que le apuesta a construcciones ecoamigables, reutilización de recursos, espacios eficientes, energías renovables y uso adecuado del agua.

En la entrevista, Marcela explicó que Arquitectura y Concreto comenzó a incorporar construcción en seco hace más de dos décadas, inicialmente con cielos rasos. Luego avanzó hacia el revoque seco, una solución que reemplazó parte del proceso tradicional de revoque y estuco sobre mampostería, mediante placas de yeso. Ese paso no fue cosmético: tuvo un impacto directo en la disminución de fisuras y reclamaciones de postventa.

Ese dato es uno de los más potentes de toda la conversación. Según Marcela, con el revoque seco lograron disminuir cerca del 90% de las fisuraciones asociadas al proceso tradicional. En obra, eso no es un detalle; es menos reproceso, menos desgaste del equipo de postventa, menos inconformidad del comprador y más control sobre el acabado final.

La evolución siguió con muros interiores en sistema seco y, más recientemente, con proyectos que incorporan steel framing. El recorrido muestra una adopción gradual, no improvisada: primero cielos, luego recubrimientos, después divisiones interiores, luego muros entre unidades y finalmente sistemas más industrializados.

Ese orden importa. La construcción en seco no se implementa bien cuando se mete a la fuerza al final del presupuesto. Se implementa bien cuando se entiende desde el diseño, se coordina con redes, se especifica con desempeño y se construye con mano de obra formada.

¿Qué es la construcción en seco y por qué está creciendo en Colombia?

La construcción en seco agrupa sistemas que reducen o eliminan el uso de mezclas húmedas en ciertas etapas de la obra. En el contexto de vivienda y edificaciones, suele incluir placas de yeso, placas de fibrocemento, perfiles metálicos, aislantes, tornillería, masillas, refuerzos, anclajes y soluciones complementarias para muros, cielos rasos, revestimientos y, en algunos casos, estructuras livianas como steel framing.

No es “poner drywall” y ya. Esa simplificación le ha hecho daño al sistema. La construcción en seco es una forma de construir con mayor planificación, menor peso, más control de materiales y más posibilidades de desempeño acústico, térmico, resistente al fuego o a la humedad, según la especificación.

También tiene respaldo normativo. Camacol lista normas técnicas aplicables a la construcción liviana, entre ellas la NTC 6168:2017 sobre muestreo, inspección, rechazo, certificación, embalaje, rotulado, despacho, manejo y almacenamiento de placas de yeso; la NTC 6252:2017 sobre requisitos para instalación y acabados de placas de yeso; y la NTC 6265:2018 sobre instalación de miembros estructurales de acero para recibir productos de paneles de yeso atornillados.

Esto es importante para desmontar otro mito: la construcción en seco no es una práctica informal ni una solución “de emergencia”. Tiene estándares, manuales, procedimientos, ensayos, proveedores especializados y curvas de aprendizaje. Como todo sistema, puede fallar si se diseña mal, se instala mal o se vende mal. Pero ese no es un problema del sistema; es un problema de ejecución.

¿Por qué Arquitectura y Concreto empezó con construcción en seco?

La respuesta de Marcela fue directa: por mejora técnica, reducción de fisuras, disminución de postventa, evolución constructiva y búsqueda de soluciones más eficientes.

Primero llegaron los cielos rasos. Según explicó, hacia el año 2000 la empresa ya venía migrando de soluciones tradicionales en cielos hacia sistemas secos. Luego, alrededor de 2009, incorporaron el revoque seco como una solución híbrida sobre muros de mampostería. Más adelante, el sistema empezó a ganar espacio en muros interiores, especialmente en proyectos institucionales como centros comerciales y clínicas, antes de ampliar su participación en vivienda.

La vivienda, sin embargo, exige otro nivel de confianza. En un centro comercial o una clínica, el usuario final no necesariamente compra el inmueble con la misma carga emocional. En vivienda, el muro no es solo un elemento constructivo: es parte del hogar, del patrimonio familiar y de la percepción de seguridad. Por eso el cambio cultural ha sido más exigente.

Pero también por eso la experiencia de Arquitectura y Concreto es relevante. Si una constructora con fuerte participación en vivienda está incorporando muros interiores en sistema seco y explorando steel framing, el mensaje para el mercado es claro: esto ya no es periferia técnica, es agenda estratégica.

¿Cuánto se usa hoy la construcción en seco en los proyectos?

Marcela explicó que en cielos rasos el sistema ya es prácticamente una especificación generalizada dentro de los proyectos de la compañía, aunque con ajustes según las tendencias actuales de diseño. En proyectos recientes, por ejemplo, se busca conservar mayores alturas y un lenguaje más minimalista, por lo que los cielos suelen concentrarse en baños, cocinas, balcones y zonas de circulación, mientras otros espacios pueden recibir acabados diferentes.

En muros, el avance también es significativo. Marcela señaló que cerca del 80% de los proyectos que estaban próximos a iniciar tendrían divisiones livianas. La cifra es poderosa porque refleja un cambio de escala: ya no se habla de pilotos aislados, sino de una decisión que empieza a entrar en la planeación normal de los proyectos.

Este punto debería ser leído con atención por proveedores, contratistas e instaladores. Cuando una constructora aumenta el porcentaje de proyectos con sistema seco, se abre una demanda más sofisticada de diseño, logística, capacitación, herramientas, control de calidad y soporte técnico.

La obra cambia. Y cuando la obra cambia, también cambia el negocio.

Mano de obra: el cuello de botella que también puede ser oportunidad

Uno de los temas más relevantes de la entrevista fue la mano de obra. Marcela contó que Arquitectura y Concreto ha enfrentado dificultades con la disponibilidad de mamposteros tradicionales durante el último año y medio o dos años, lo que ha reforzado la necesidad de mirar los muros en sistema seco como una alternativa viable para mejorar la ejecución.

La respuesta de la compañía ha sido trabajar con contratistas especializados bajo un esquema tercerizado, pero no desconectado. Marcela habló de una especie de “escuelita” de contratistas: empresas grandes, contratistas pequeños y microempresas que han crecido con la constructora y que hoy hacen parte de su capacidad instalada.

Ese modelo tiene una lectura empresarial muy interesante. La construcción en seco no solo mejora procesos; también puede impulsar una red de microempresarios especializados. En un país donde buena parte de la economía de la construcción se mueve con contratistas, cuadrillas y oficios independientes, la formación técnica puede convertirse en una herramienta de productividad y formalización.

El instalador de construcción en seco necesita conocimiento, precisión, herramientas y lectura de planos. Ya no se trata solo de “levantar” un muro. Se trata de entender especificaciones, refuerzos, pasos de redes, acústica, humedad, fijaciones y acabados. Es un oficio con mayor especialización, y ahí hay una oportunidad enorme para capacitación técnica.

El proceso constructivo: el sistema seco exige decidir antes, no corregir después

Una de las mayores diferencias entre la construcción tradicional y la construcción en seco está en la anticipación. El sistema seco premia la planeación y castiga la improvisación.

Marcela explicó que el análisis de un proyecto empieza desde la revisión arquitectónica, los usos, los requerimientos de seguridad humana, el desempeño acústico, los enchapes, las alturas libres, los espesores de muro, las redes y los refuerzos necesarios. En vivienda, por ahora, la compañía ha trabajado principalmente muros interiores, aunque ya analiza muros entre apartamentos también con sistema seco.

Este enfoque obliga a integrar decisiones desde presupuesto y diseño. No se puede esperar a que la obra esté avanzada para “resolver” dónde van los parales, cómo pasan las redes, dónde se instala un televisor o qué refuerzo necesita una zona de cocina.

Aquí entra otra herramienta mencionada en la entrevista: BIM. Marcela explicó que la compañía quiere apoyarse más en modelación y coordinación previa para detectar cruces con redes, evitar modificaciones en obra y mejorar eficiencia. Esa es la dirección correcta. La construcción en seco funciona mejor cuando se comporta como sistema industrializado, no como solución artesanal.

Postventa: menos fisuras, más manuales y mejor comunicación con el comprador

La postventa apareció como una de las razones iniciales para adoptar el revoque seco. Pero también surgió un tema sensible: ¿qué pasa cuando el comprador quiere colgar muebles, televisores o elementos pesados en muros livianos?

Marcela explicó que la estrategia de Arquitectura y Concreto incluye refuerzos desde la especificación en zonas conocidas: televisores, cabinas, incrustaciones y puntos donde se sabe que habrá cargas. Además, mencionó ensayos con una empresa de anclajes para validar chazos disponibles en el mercado y definir cargas permisibles directamente sobre placas. La compañía también entrega manuales al usuario final con recomendaciones de instalación, videos y orientación sobre tipos de fijación.

Este punto es fundamental para el posicionamiento del sistema. El usuario no solo necesita un buen muro; necesita saber cómo usarlo. La construcción en seco requiere manual de propietario, explicación en sala de ventas, entrenamiento del equipo comercial y claridad en garantías.

Muchos problemas de percepción nacen porque el comprador recibe el sistema sin contexto. Si se le entrega un apartamento con muros livianos, pero nadie le explica dónde están los refuerzos, qué tipo de chazo debe usar, qué cargas admite la placa o cuándo debe consultar al constructor, la experiencia puede deteriorarse. No porque el sistema sea malo, sino porque la comunicación fue pobre.

¿La construcción en seco mejora el confort termoacústico?

Uno de los beneficios más interesantes del sistema es la posibilidad de mejorar el desempeño termoacústico. La cavidad interior de un muro en seco permite incorporar lanas, aislamientos y configuraciones de placa que pueden ajustarse según el desempeño requerido.

Marcela compartió una observación desde la experiencia: en viviendas con revoque seco y muros secos se percibe una sensación de confort. También mencionó comentarios de usuarios en zonas como Barranquilla, donde algunos han percibido espacios más frescos, y en zonas frías como Rionegro, donde se ha sentido mayor protección frente al frío interior.

Desde el contexto nacional, el tema conversa con la agenda de construcción sostenible. La Guía de Construcción Sostenible del Ministerio de Vivienda plantea que la sostenibilidad está tomando un papel protagónico en la industria nacional y que para avanzar hacia edificaciones sostenibles es necesario adoptar prácticas y tecnologías que reduzcan huella ambiental, fomenten eficiencia energética, ahorro de agua y uso de materiales sostenibles.

El aislamiento no debe venderse como magia. Debe diseñarse. El desempeño acústico y térmico depende de la composición del muro, el tipo de placa, el tipo de lana, los sellos, las puertas, las ventanas, los encuentros y la calidad de instalación. Como dijo Marcela, no se puede atribuir todo el ruido o todo el confort únicamente al muro. La edificación funciona como conjunto.

Pero ahí está precisamente la oportunidad: la construcción en seco permite configurar soluciones por desempeño. No todos los muros deben ser iguales. No todos los climas exigen lo mismo. No todos los usos requieren la misma atenuación acústica. La industrialización no significa uniformidad ciega; significa capacidad de especificar mejor.

El mito del “muro de cartón”: el enemigo sigue siendo el desconocimiento

La frase apareció de forma inevitable: todavía hay compradores o actores del sector que piensan que la construcción en seco es “de cartón”.

Ese mito es uno de los mayores obstáculos comerciales del sistema. No porque sea técnicamente fuerte, sino porque es culturalmente pegajoso. El comprador golpea el muro, lo escucha hueco y asocia ese sonido con debilidad. En realidad, ese sonido habla de una composición distinta: placas, perfiles, cavidad, aislamiento y refuerzos. No es un defecto; es otra lógica constructiva.

Marcela fue clara en que los mitos no han desaparecido. Se han transformado. Antes podían ser rechazos abiertos; ahora aparecen como preguntas sobre resistencia, fijaciones, ruido o durabilidad. Eso es progreso. Una objeción bien formulada se puede responder con técnica. Un prejuicio sin información se combate con pedagogía.

La estrategia de mostrar el sistema en apartamentos modelo resulta clave. Dejar una ventana o muestra técnica donde el comprador vea placa, lana, perfilería y composición del muro puede cambiar la conversación. En vez de vender un muro invisible, se vende un sistema entendible.

Y aquí hay una lección comercial para todo el sector: si el comprador no entiende el sistema, el precio deja de ser el único problema. El problema es la confianza.

¿La construcción en seco es más costosa?

La respuesta de Marcela fue matizada: al comienzo, algunos comparativos podían mostrar el sistema un poco por encima del muro tradicional. Con el tiempo, el balance se ha vuelto mucho más competitivo. Hoy, según su experiencia, el sistema puede competir en costos, pero el análisis no debe hacerse solo “muro contra muro”.

La construcción en seco debe evaluarse por costo total de proyecto. Ahí entran variables que muchas veces quedan escondidas: transporte, tiempos, rendimiento, peso, limpieza, desperdicio, postventa, facilidad de intervención, coordinación de redes, reducción de reprocesos y velocidad de entrega.

Esa es la conversación que más le conviene al sector. Si la construcción en seco se compara solo como un ítem unitario, se queda corta la lectura. El valor aparece cuando se analiza el sistema completo. Un muro puede costar parecido, pero si reduce tiempos, disminuye fisuras, facilita logística y baja reclamaciones, el impacto económico real puede ser mayor.

El reto está en medirlo. Las constructoras necesitan más data propia: tiempos por actividad, rendimientos por cuadrilla, reclamaciones por tipo de muro, costos de postventa, consumo de material, desperdicio, transporte, tiempos muertos y satisfacción del usuario. La próxima batalla de la construcción en seco no será solo técnica; será de indicadores.

La sostenibilidad ya no es adorno: es parte del caso de negocio

La construcción en seco también conecta con una discusión ambiental urgente. Menor uso de agua, menor generación de residuos, menor peso, posibilidad de industrialización y mejor desempeño térmico son argumentos relevantes en un sector presionado por la sostenibilidad.

La guía del Ministerio de Vivienda plantea medidas activas y pasivas para reducir consumo energético y de agua en edificaciones, y señala que las buenas prácticas pueden mitigar el impacto ambiental del sector de la construcción. También incluye buenas prácticas como ventilación natural, separación de residuos, orientación, luz del día, submedición de electricidad y agua, entre otras medidas que amplían la conversación más allá del material usado en el muro.

Esto es importante porque la construcción en seco no debe venderse como una solución aislada. Debe integrarse a una estrategia más amplia de edificación sostenible: diseño bioclimático, eficiencia energética, uso responsable del agua, selección de materiales, reducción de residuos, logística eficiente y educación del usuario.

Paola Velasco ha sido una de las voces públicas que ha conectado la construcción en seco con la sostenibilidad y la necesidad de transformar el sector. En una presentación publicada por Camacol sobre construcción en seco y edificaciones sostenibles, se exponen beneficios como reducción de tiempos de construcción, disminución de residuos, reducción de emisiones y ahorro de energía usada para calefacción y acondicionamiento, según las referencias allí compiladas.

La sostenibilidad, bien contada, no es poesía verde. Es menos desperdicio, menos agua, mejor desempeño, más control y una obra más preparada para las exigencias futuras.

El comprador colombiano: entre la costumbre del ladrillo y la vivienda del futuro

La entrevista dejó una idea de fondo: el comprador colombiano está cambiando, pero no cambia solo. Hay que acompañarlo.

Marcela explicó que el proyecto debe ser atractivo por su localización, diseño, precio y propuesta de valor, y que el sistema seco aparece como un plus que debe explicarse desde sala de ventas y apartamento modelo. El comprador necesita ver, tocar, preguntar y entender.

También hay diferencias regionales. Según la experiencia compartida, Bogotá parece tener mayor apertura a este tipo de sistemas, mientras que en otras regiones el proceso puede requerir más pedagogía. En Barranquilla, por ejemplo, han trabajado revoque seco y aplicaciones en oficinas, pero la implementación de muros secos en vivienda todavía aparece como una oportunidad por desarrollar.

Esto no debe leerse como resistencia permanente. Debe leerse como mercado por educar. Cada región tiene su propia relación con el clima, la tradición constructiva, el precio, el confort y la confianza. La construcción en seco tendrá que hablarle diferente a Bogotá, Medellín, Barranquilla, Cartagena, Rionegro o Chía.

El sistema puede ser el mismo. La pedagogía no.

El futuro: industrialización, BIM, herramientas y fachadas

Hacia el final de la conversación, Marcela habló de los próximos retos: mejorar tiempos, avanzar hacia una construcción más industrializada, usar mejores herramientas, fortalecer logística, capacitar instaladores y explorar nuevas aplicaciones como panelización en fachadas.

Ese punto abre una conversación mayor. La construcción en seco no debería quedarse únicamente en divisiones interiores. Su potencial está en una cadena más amplia de soluciones: envolventes, fachadas, sistemas livianos, prefabricación, coordinación digital, control de desempeño y reducción de incertidumbre en obra.

La mención a fachadas es especialmente relevante. En mercados más avanzados, los sistemas livianos y las fachadas industrializadas permiten controlar mejor peso, tiempos, comportamiento térmico, ventilación, mantenimiento y estética. En Colombia, ese camino todavía está en desarrollo, pero la dirección es clara.

La construcción tradicional seguirá existiendo. Nadie está diciendo que mañana todo será seco, liviano e industrializado. Pero el sector que no entienda esta transición va a quedar hablando de ladrillos mientras el mercado pregunta por productividad, sostenibilidad y confort. Y ese tren no espera al que se quedó buscando el casco.

¿Qué lecciones deja esta entrevista para constructores, gerentes y profesionales?

La primera lección es que la construcción en seco funciona mejor cuando se decide temprano. Si el sistema entra desde diseño y presupuesto, permite coordinar redes, espesores, refuerzos, aislamientos y logística. Si entra tarde, se vuelve remiendo.

La segunda lección es que la mano de obra especializada será un factor competitivo. Las constructoras que formen redes de contratistas, microempresas e instaladores capacitados tendrán ventaja. La escasez de ciertos oficios tradicionales puede acelerar esta transición.

La tercera lección es que la postventa también se diseña. No basta con entregar el apartamento. Hay que entregar manuales, recomendaciones de anclaje, ubicación de refuerzos, cargas admisibles y orientación clara para el usuario.

La cuarta lección es que la sostenibilidad debe conectarse con productividad. El sector no necesita discursos bonitos sino indicadores: menos residuos, menos agua, menos reprocesos, menos fisuras, menos tiempos muertos y mejor desempeño.

La quinta lección es que la confianza del comprador se construye con transparencia. Mostrar el sistema, explicarlo y responder objeciones es más efectivo que esconder el muro tras una mano de pintura y esperar que nadie pregunte.

La construcción en seco ya no pide permiso, pide escala

La entrevista de ConstruClub Radio confirma algo que el sector necesita asumir con seriedad: la construcción en seco ya no está en la etapa de “a ver si funciona”. Funciona. Tiene aplicaciones, normas, proveedores, casos reales, aprendizajes, oportunidades y retos claros.

El desafío ahora es escalarla bien.

Eso significa diseñar mejor, instalar mejor, vender mejor, medir mejor y explicar mejor. Significa formar instaladores, fortalecer contratistas, involucrar proveedores, usar BIM, documentar ensayos, preparar equipos comerciales y acompañar al comprador final.

La experiencia de Arquitectura y Concreto muestra que la adopción no ocurre de un día para otro. Empieza con cielos, avanza hacia revoque seco, entra en muros interiores, explora steel framing y empieza a mirar fachadas. Es una curva de aprendizaje. Pero también es una curva de ventaja competitiva.

Para los empresarios, gerentes y profesionales de la construcción, la pregunta ya no es si la construcción en seco tiene futuro. La pregunta es si su empresa va a aprender a dominarlo antes de que el mercado se lo exija.

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