La instalación de vidrio es una de las actividades más delicadas dentro del sector construcción. No solo por la fragilidad del material, sino por el nivel de riesgo que asumen los equipos de instaladores que deben manipular piezas pesadas, cortantes y, en muchos casos, en alturas. Para los ingenieros encargados de la obra, garantizar condiciones seguras no es opcional: es un deber técnico, ético y legal.