En la actualidad, la gestión de propiedades comerciales ha experimentado una evolución, convirtiéndose en un proceso de gran complejidad en el cual múltiples factores influyen en el éxito de un edificio o un conjunto de oficinas. La toma de decisiones bien fundamentadas se ha vuelto esencial, y para lograrlo, es crucial considerar ciertos indicadores clave de rendimiento (KPI). En este contexto, la empresa inmobiliaria multinacional JLL comparte tres métricas que han alterado significativamente los KPI convencionales en el ámbito de bienes raíces comerciales: los ingresos netos de explotación (NOI), el aumento en los alquileres y los gastos de inversión (CapEx).