La creatividad no es un lujo en los estudios de arquitectura. Es el combustible que impulsa la innovación, diferencia los proyectos y aporta valor tanto estético como funcional. Sin embargo, en el contexto colombiano, donde los márgenes son estrechos y la presión del cliente es alta, gestionar la creatividad en una firma arquitectónica requiere más que talento: exige dirección estratégica.