En ingeniería hay una verdad que nadie discute: lo que no está normado, está en riesgo. Y en el mundo de las redes de gas y los sistemas contra incendio, trabajar sin dominio normativo es caminar con los ojos vendados en un cuarto lleno de fósforos. Las normas no están para complicarle la vida al profesional; están para garantizar que cada proyecto respire seguridad, durabilidad y cumplimiento técnico.