En Colombia se habla cada vez más de transición energética, pero en la minería el reto ya no es de discurso, sino de ejecución. El país se comprometió a meta de cero emisiones netas para 2050, mientras las empresas mineras lidian con una ecuación compleja: electrificar sus operaciones, mantener la competitividad y operar en regiones donde el sistema eléctrico aún es frágil.