La seguridad siempre ha sido una necesidad humana básica, pero su interpretación y la forma en que se atiende han cambiado radicalmente. Los hogares, las empresas, los conjuntos residenciales y hasta los pequeños comercios están evolucionando, abriendo sus puertas a nuevos estilos de vida y a un ritmo tecnológico que avanza más rápido que la oferta de muchos ferreteros tradicionales.